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Pacto Eterno...!!!

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Sexo online: silencio en las iglesias



Pornografía y cristianos. El tema da para mucho, pero se habla muy poco de ello en las iglesias. Una de las razones podría ser que, según señalan las cifras de algunos estudios, su consumo entre cristianos está casi tan extendido como entre personas que no se consideran religiosas. ¿Qué efectos tiene la visualización de sexo online? Marcos Zapata, pastor evangélico y terapeuta familiar, nos acerca a un tema que ya se ha convertido en una problemática central de muchas familias cristianas. 

Una de cada cuatro búsquedas en internet tiene que ver contenidos eróticos o pornográficos. Esta es una de las estadísticas más conocidas sobre el comportamiento de los internautas a nivel global, una tendencia que alimenta una “industria sexual” que sigue su crecimiento y diversificación. Se calcula que en la red hay más de 1.000 millones de sitios web con referencia a contenidos X.

¿Qué hay del consumo entre cristianos?  El impacto en las comunidades cristianas sería más alto de lo pensado , si hacemos caso de los estudios hechos en Estados Unidos, un país representativo porque combina su protestantismo histórico con el hecho de ser el mayor productor de pornografía.

La mitad de las familias cristianas consultadas allí apuntan a la pornografía como un problema importante. Incluso entre líderes cristianos el impacto del consume es alto.  Sobre un 30% de los pastores evangélicos encuestados reconocieron haber consumido pornografía en internet en el último mes . Una cifra que subía a más de la mitad de los consultados si se amplía el espacio de tiempo al último año.

Los datos los ofrece la  organización JustOneClickAway . Esta plataforma, lanzada por el autor Josh McDowell, muestra en un  impactante videoclip cómo la pornografía ha hecho un impacto silencioso en la mayoría de familias, incluidas las cristianas. La propia industria pornográfica reconoce que  más del 20% de consumidores de sus contenidos son menores de edad.  La edad media en la que se visiona por primera vez un contenido pornográfico es de 11 años.

 OCULTAR EL PROBLEMA: MIEDO A REACCIÓN DEL ENTORNO 
 Preguntado por la situación en España,  Marcos Zapata  explica que se ha encontrado con algunos casos de adicción sexual entre líderes cristianos. Pero en contraste con EEUU, donde varias organizaciones han investigado en profundidad, “que yo conozca, no hay trabajos editados en nuestro país”, explica.

“Mi intuición personal indica que lo vergonzante de la situación hace que se calle, hay miedo a las  repercusiones ministeriales  o a la reacción del entorno”. Muchas personas creen que si su actividad online relacionada con el sexo sale a la luz llevaría a  conflictos que podrían acabar por afectar gravemente a la familia , el trabajo o su servicio en la iglesia local. Y añade: “A esto se le llama angustia, que es el factor más determinante en la permanencia de la adicción. Es entendible que el miedo y la angustia atenace a los adictos al sexo”.

 “PONE TODOS LOS VALORES PATAS ARRIBA” 
¿Hasta dónde puede la pornografía cambiar el día a día de una persona? “En mi experiencia pastoral me he encontrado con que la adicción sexual tiene un elemento compulsivo que hace que se pierda el control y se vuelvan ‘patas arriba’ la vivencia de los valores y principios”, dice Zapata.

Una adicción sexual es muy parecida a otras adicciones y la ‘desintoxicación’ también suele ser más difícil de lo que parece.  “Algunos pueden pasar meses, semanas, e incluso años presumiblemente libres, hasta que algo pone en movimiento la adicción nuevamente: la tensión, el tiempo libre, cambios en la vida, un período del año, un lugar, una vieja canción” .

Uno de los efectos más demoledores es que “la adicción por sí misma  ataca la voluntad y la autoestima , divide el corazón en dos. La gente que es adicta sexualmente a menudo dirá que se siente como si fuera dos personas diferentes”. Las prioridades normales de la persona cambian por completo. “Esa segunda persona llega a dominar tanto que deja de importarle todo aquello que le rodea, con tal de conseguir una dosis más”.

“Lógicamente el matrimonio se resiente,  los hijos quedan a un lado … La adicción sexual suprime la ternura y la compasión, para dejar su espacio a la indiferencia, cuando no al menosprecio o al maltrato”.

 PLATAFORMAS PARA “FRENAR LA EPIDEMIA” 
 Una de las  formas de combatir  el consumo de pornografía es la de  rendir cuentas a alguien de confianza.  Lo facilitan algunas plataformas en internet, con programas que no filtran ni bloquean el acceso a contenidos eróticos pero que permiten, con la aprobación del usuario, enviar su historial de visitas online a otro usuario de confianza. Es lo que proponer, por ejemplo,  Covenant Eyes, una de las organizaciones que más ha desarrollado esta idea .

Según las estadísticas de esta organización (recogidas también en EEUU), un 56% de los casos de divorcio incluyen a una de las partes teniendo “un interés obsesivo en la pornografía online”. Ademá, el consumo se ha normalizado tanto que el 29% de personas consultadas reconoce haber accedido a contenidos pornográficos desde su lugar de trabajo.

 Existen decenas de libros publicados por diversos autores del contexto cristiano sobre el impacto de la pornografía.  La mayoría de ellos en inglés. Destacan “Captured by a better vision” (Tim Chester, IVP, 2012), “Porn-free Church” (Covenant Eyes, 2012), “Porn-again Christian” (Mark Driscoll, Re:Lit, 2009), “Secret Sexual Sins: Understanding A Christian's Desire For Pornography” (Fred C. Rochester, Outskirst Press, 2009), “Surfing for God” (Michael John Cusick, Thomas Nelson, 2012) o “Wired for Intimacy: How Pornography Hijacks the Male Brain” (William M. Struthers, IVP, 2009).

sábado, 10 de noviembre de 2012

Halloween y El Culto a los Muertos



Desde la antigüedad, la costumbre religiosa de darle culto a los muertos era parte de muchas culturas:
Los caldeos, los sirios, los persas, los egipcios, los griegos, los celtas, los chinos y muchos otros pueblos, como las tribus de Canaán, celebraban a sus muertos y los invocaban, incluyendo el herir sus cuerpos por los muertos, como duelo y para aliviarlos de sus posibles sufrimientos.
En América, tanto los indios de Norte América, como nuestros antepasados precolombinos, tenían grandes ceremoniales para sus muertos.
En México, los frailes católicos que vinieron con los colonizadores, como en todos lados, “cristianizaron” las costumbres paganas que practicaban las culturas autóctonas, conservando la fiesta a los muertos con las costumbres propias de nuestros ancestros, en donde se ponían altares con ofrendas, generalmente con pertenencias de los difuntos, agua y alimentos que les gustaban cuando vivían, creyendo que en esas fechas, sus almas regresaban y participaban de las viandas ofrecidas.
También se visitaban los cementerios, poniendo ofrendas florales y veladoras en sus tumbas, con la creencia de que los muertos venían y hasta podían platicar con ellos, costumbre pagana aún muy arraigada en nuestro país.
En la cultura anglosajona, heredera de las costumbres celtas, se celebra el Halloween, la noche del día 31 de octubre. Sus orígenes se remontan a más de 2,500 años, cuando el año celta terminaba al final del verano, el día 31 de octubre de nuestro calendario (Samhain).
El ganado era llevado de los prados a los establos para protegerlos del frío del otoño e invierno.
Ese día, se suponía que los espíritus podían salir de los cementerios y apoderarse de los cuerpos de los vivos para manifestarse, pedir alimentos y maldecir. Estos espíritus, que en realidad son inmundos y no de los muertos, les hacían víctimas de conjuros si no accedían a sus peticiones: “Me das algo o te hago una maldad”, que es la interpretación de "Trick or Treat" (Truco o Trato), que todavía se usa en la celebración.
De ahí viene la tradición de decorar con motivos siniestros las casas, en la actual víspera de la fiesta a los muertos.
Los celtas además solían disfrazarse con pieles de animales el 31 de octubre para no ser descubiertos por los espíritus que, según ellos, por esa noche recobraban la vida.
De ahí también viene la costumbre actual de disfrazarse esa noche. Los colores tradicionales de Halloween, son el negro de la noche y el naranja de las primeras luces del día.

DEL CULTO A LOS MUERTOS AL "DIA DE TODOS LOS SANTOS"
Siendo una creencia universal de prácticamente todas las culturas, la iglesia de Roma, como es su técnica, convirtió las diferentes festividades a los muertos al catolicismo, instituyendo el 1 de noviembre como el día de “Todos los Santos”, o, “De los Fieles Difuntos”, como se le conoce más en México, que en Inglaterra se denominó como: "All Hallows' Day", y la noche anterior "All Hallows' Eve" que posteriormente derivó en "Halloween".
La fiesta fue traída a los Estados Unidos por emigrantes europeos hacia 1846. Sin embargo no se generalizó sino hasta 1921. Ese año se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota y luego le siguieron otros estados.
La importación de tal costumbre norteamericana a México y paises europeos se produjo hasta finales de los años 70-80, gracias al cine y a la televisión.
Esta tradición, como todo lo que no viene de Dios, se ha distorsionado más y más, hasta llegar a convertirse en una especie de juego, en el que el pueblo norteamericano, que ha dejado a Dios de lado, le llama “Noche de Brujas”, donde fantasmas, representados por las caras macabras labradas en calabazas con velas en su interior, así como en uso de todos los objetos asociados con la brujería, satirizando esa práctica, de modo que los niños se visten de brujos y brujas, fantasmas, calacas, espantapájaros y monstruos, como Drácula, Frankestein, etc.
Y salen a las calles a “asustar” y a pedir dulces y dinero, tocando de casa en casa, pronunciando la frase "Truco o trato", o ahora en México: “me da mi calaverita”.
Si los adultos les dan caramelos, dinero o cualquier otro tipo de recompensa, se interpreta que han aceptado el trato. Si por el contrario se niegan, los chicos les gastarán una broma tratando de asustarlos.
Lo quieren hacer parecer una costumbre inocente e inofensiva, practicada cada vez más en México, hasta con su nombre en inglés, tristemente promovida por las escuelas del gobierno y privadas que siguen sus programas de enseñanza.
Lo cierto es que el Halloween es una fiesta basada en el miedo, la muerte, los muertos vivientes, la magia negra y los monstruos místicos. Los "personajes" que se suelen asociar a Halloween incluyen a la muerte, los fantasmas, las brujas, los gatos negros, los trasgos, los banshees, los zombis y los demonios y cornudos diablos.
La manera más apropiada para definir estas costumbres ancestrales, es la nigromancia, que es una práctica pagana reprobada por Dios, asociada con la magia negra, que consiste en la adivinación mediante la consulta a los “espíritus” de los muertos y a su control, por medio de un supuesto poder psíquico sobre ellos.
El nigromante es un tipo de mago, que invoca a los muertos y con sus supuestos poderes los manipula y utiliza para hacer sus hechizos y maldiciones.
Si la iglesia católica autoriza el invocar a gente muerta que fue buena y le atribuye el poder de responder plegarias,  instituyendo el culto a “los santos”, o personas ya muertas y canonizadas, comprendemos que esto es en realidad una práctica que no es de Dios.
LO QUE LA BIBLIA DICE AL RESPECTO
Todo creyente en Cristo, debe ceñirse exclusivamente a las enseñanzas de la Biblia, como la Palabra de Dios, y nunca aceptar las costumbres y tradiciones de su medio, aún y cuando hayan sido practicadas por sus padres (1ª P. 1:18-19).
Así que consideremos en serio lo que Dios nos dice en su libro santo: Dios prohibió a su pueblo que se hirieran por sus muertos (Lv. 19:28, Dt. 14:1), costumbre canaanita por la cual Dios los expulsaba de su tierra para dársela a Israel, como se lo había prometido a Abram (Gn. 15:16).
También prohibió categóricamente que se intentara consultar a los muertos, ya que no es posible y quien cae en este engaño, en realidad hace contacto con los demonios (Dt. 18:9-12, Is. 8:19-20, 1ª Co. 10:20), esta también era una práctica de los pueblos que habitaban Canaán.
Cristo explicó que los muertos, muertos están. No tienen ni conocimiento ni ciencia, y nada saben, por lo que no pueden venir a la tierra como tales, tampoco pueden pasar de su lugar a otro (Lc. 16:26-31).
No hay almas en pena, pero sí hay demonios que hacen creer a los ignorantes que lo son, por lo tanto la gente los consulta y cae bajo su opresión y queda con ataduras y miedos que dan ocasión a sufrir muchas calamidades (Sal. 42:9, Sal. 43:2, Is. 54:14).
El Señor declaró que no debemos darle mayor importancia al cuerpo del cristiano ya muerto, pues está descansando, sólo hay que sepultarlo para el día de la resurrección de los hijos de Dios (Mt. 8:22, 22:31-33, Lc. 14:14).
Los cristianos saben bien que sus muertos en realidad duermen en el Señor y que no podemos hacer lo que los demás hacen con sus muertos (Mt. 23:32, Mr. 12:26-27, Lc. 20:38, 1ª Ts. 4:13, 16, 1ª Co. 11:30).
El caso clásico de nigromancia en la Biblia, es el de la bruja de Endor (1º Sm. 28), donde ésta invocó al espíritu de Samuel, ya muerto, en presencia de Saúl, razón por la cual el rey Saúl fue desechado por Dios. Obviamente, lo que apareció a Saul no era Samuel.
Este espíritu es muy astuto y usa la Biblia y falsifica su verdad para cebar a los ignorantes y extraviados, como en el otro caso de la pitonisa que parecía hacerle buena propaganda a Pablo y a Silas, para que, cuando ellos se fueran, ella siguiera con su buen negocio de adivinar; Pablo reprendió al espíritu pitónico de ella, el cual salió al momento (Hch. 16:16-21), eso es lo que se debe hacer con estos engaños del diablo.
Quien se basa en el pasaje de la bruja de Endor para justificar que se puede invocar a los muertos y hacerlos venir, o que hay un umbral para hacer contacto con ellos, no sólo es temerario, sino insensato, pues las consecuencias de rebelarse a Dios al final son funestas, al abrir las puertas de su propia alma a demonios crueles y astutos que los atraparán en sus redes malignas y mentirosas (Ec. 10:8).
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