Bienvenido

Berit Olam Ministry es un sitial adventista donde se encuentran todos los blogs del Pr. Heyssen J. Cordero Maraví y se presentan las actividades de su ministerio pastoral en toda su plenitud.
Se ha diseñado con el único objetivo de servir la comunidad adventista, cristiana y especialmente a nuestros Amigos de Esperanza. Ud. encontrará Noticias, Reflexiones, Meditaciones, Teología, Doctrinas, Grupos Pequeños, Espíritu de Profecía, Educación, Pastores adventistas, Iglesia, Salud y Familia y más.
Que pueda disfrutar lo que con mucho cariño se publica pensando siempre en servir de ayuda.

Pacto Eterno...!!!
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de febrero de 2013

Maneras de disfrutar la Biblia


El proyecto Reavivados por Su Palabra (#rpsp) tiene como objetivo incentivar la lectura diaria de la Biblia Sagrada. La iniciativa comenzó el día 17 de abril de 2012 con la lectura del libro de Génesis y es promovida por los Adventistas del Séptimo Día, también tiene el objetivo de involucrar a cualquier persona que aprecie la lectura del libro considerado más importante para los cristianos.





Más información en:

sábado, 25 de agosto de 2012

Reflexiones del Alma: Pastor..."La pluma es más fuerte que la espada"



De todas las técnicas a aprender una de las más especiales y delicadas es la comunicación, el saber hablar o escuchar. La buena comunicación es clave determinante para alcanzar el éxito. Lytton, un popular escritor de su tiempo acuñó una frase sumamente interesante: "La pluma es más fuerte que la espada", sin duda alguna, las palabras tienen un poder asombroso. Son como cápsulas cargadas de veneno o medicina. Con una palabra puedo construir y con otra sencillamente destruir.

En mis tiempos de estudiante dedicaba mis vacaciones de verano e invierno a colportar (vender libros de salud y de familia con principios cristianos). Por los años de experiencia había logrado pulir mis técnicas de venta. Sentía que podía vender a hasta una simple piedra a cualquier persona que yo quisiera.

Un día de aquellos, un compañero de trabajo me pidió que le enseñe algunas técnicas. Con orgullo y cierta arrogancia (lo confieso con pena por supuesto) le dije que no había problemas, que si lograba aprender de mí, sería tan bueno como yo. Después del desayuno, le llevé a un edificio donde habían oficinas y consultorios médicos. Para demostrar mis habilidades de "vendedor profesional" abordé a un médico famoso de la ciudad. El médico me compró las colecciones de manera sencilla y dijo: "jamás he comprado libros de este tipo. Es usted un vendedor excepcional". Como se imaginarán mi ego creció más que demasiado.

Salimos del consultorio y nos dirigimos a las oficinas de la prefectura de la ciudad, pues tenía una cita pactada con el prefecto hace algunos días a través de su secretaria. Cuando ingresé a la oficina del abogado puse en ejecución todas mis técnicas. El prefecto no decía ninguna palabra solo me miraba fijamente sin inmutarse en absoluto. Según mi "experiencia", la venta era una realidad. Finalicé diciendo: "he notado que usted se ha quedado sorprendido por tan precioso y valioso programa, y se debe estar preguntando..." - el abogado interrumpió para prender un cigarrillo para con voz arrogante e intimidante dijera- "nunca he visto a un vendedor tan mediocre y atrevido. Debe dedicarse a otra cosa. Usted es una vergüenza como vendedor y le pido por favor que se marche de mi oficina que me ha hecho perder el tiempo".

Como se imaginarán, sus palabras me dejaron en "shock". Hace tan solos unos minutos me habían dicho que era un vendedor excelente, y ahora me decían que era el peor vendedor que habían conocido. Realmente las palabras fueron duras. Por algunas semanas no asimilé esas palabras y dejé de colportar hasta olvidar ese mal momento.

Hace algunos días "sepulté" con mis palabras a un joven que se expresó mal sobre una situación. Pensé que se lo merecía por involucrarse en un asunto que no tiene nada que ver con él. Ahora entiendo que lo único que buscaba este joven era ayudar. Le dije que no necesitábamos su opinión, que lo mejor era que se encargara de sus asuntos y que este mal momento era ajeno a su persona y que por lo tanto no valía la pena estar involucrándose. Me dijeron que por días  ha estado muy mal y  por esa razón lo visité, al verme me dijo: "pastor usted me ha matado... yo solo quería ayudar y usted me hizo sentir muy mal". Le dije que me perdone y que todo pasó por el momento no grato.

Nos abrazamos y oramos. Es probable que no encuentres relación entre todo lo dicho, no sé, tú sabes que con frecuencia suelo escribir así, pero lo que quería mostrarte es que somos de carne y hueso, a veces el tema de la comunicación es tan obvio que lo hacemos de mala manera creyendo que lo estamos haciendo bien. Ya sea por decir algo o por no escuchar como debe ser, podemos hacer sentir mal a alguien queriendo o sin querer. ¿el pecado de lo obvio?

Para poder comunicarnos bien entonces debemos aprender a comunicarnos bien con nuestro Padre celestial de manera efectiva a través de la oración y del estudio de la Biblia y por ende, como consecuencia natural, la comunicación con nuestro entorno será similar.

Oh Dios, quiero comunicarme contigo.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

Vía: REFLEXIONES DEL ALMA

jueves, 12 de julio de 2012

Reflexiones del Alma: Pisa tierra pastor...!

Si me hubieran dicho que era tan lejos y que el viaje pesado, probablemente lo habría pensado mejor. Acepté con mucho gusto la invitación de un joven pastor a capacitar a cerca de cien miembros de su iglesia. La idea me gustó en gran manera, de modo que sin pensarlo dos veces acepté ir sin vacilar. 
Cuando llegué a su casa, me dijo que debíamos hacer un "pequeño" viaje en motocicleta de tres horas. 

Hace algunos años también serví a Dios en un lugar donde debía atender a la veinte y ocho iglesias, y para visitarlas, debía movilizarme en una motocicleta. El pastor y yo comenzamos el viaje en una motocicleta Honda CBF - 150 de color negro, una bella máquina. A 100 km/hora cerca de 40 kilómetros. Ya llegamos pensé, no era así para tornarse más interesante aún. Ingresamos a una carretera afirmada (con ripio) y comenzamos el viaje de cerca de hora y media. Fue un duro viaje. Como pasajero la pasé muy mal y es que mis costillas fueron las más afectadas por las "baches". Yo había manejado moto, pero no sabía que de pasajero las cosas no son tan bonitas.

Cuando pensé que llegamos, la verdad es que debíamos hacer otro viaje a 15 km. a través de una "trocha" donde solo cabía un solo carro o vehículo, donde si se encuentran en direcciones opuestas, uno de ellos debe retroceder algunas cuadras para arrinconarse y dejar espacio para que el vehículo que es más grande y pesado pase.  Mis costillas y mi cintura estaban devastadas, pero no podía hacer eso evidente porque yo soy un misionero. 

Al llegar al lugar  de destino, me emocioné tanto que los dolores desaparecieron al ver a las decenas de hermanos que esperaban a sus pastores como ovejas por pastos frescos y agua. Comenzamos a capacitar y a entrenar a los hermanos de esa zona rural. Uno de ellos me dio la mano, no eran iguales a las que en las ciudades sientes. Personas rudas aparentemente, pero con gran amor sincero y cariño hacia su prójimo. 

Fueron tres horas de capacitación. Ya era hora de volver pues tenía un compromiso en otro lugar ese mismo día por la noche. Justo cuando ya me despedía, se desató una torrencial lluvia. Una lluvia a cántaros... casi una hora esperando para regresar, y cuando finalmente pensé que regresaríamos, el pastor anfitrión me dijo que no podía regresar debido a que la lluvia no permitía que las motocicletas pasen los pequeños riachuelos.

Uno de los lugareños me dijo que lo mejor era que me quede y que viaje al día siguiente. Le dije que no. Le expliqué que debía cumplir con un compromiso y que era urgente que viaje. Ellos me dijeron que era imposible que yo viaje por la torrencial lluvia a no ser que haya un milagro y un auto de lugar esté disponible. 

Los hermanos me llevaron a un paradero, y allí por casi dos horas y nada de nada. Cuando ya me daba por vencido, recordé de mi compromiso (debía iniciar una campaña evangelística en otra ciudad). Ore a Dios y le dije: "Señor, yo vine es cierto, pensando que el lugar no era tan lejos... no pensé que el viaje iba a ser tan largo, pero descubrí que hay mucha necesidad de tus hijos acá. Quizá si hubiera sabido esto no habría venido. Perdóname porque me he estado convirtiendo en un pastor de ciudad y de comodidades. Aire acondicionado, internet, buenas autopistas... pero hoy veo que estoy en la tierra y debo pisarla".

Estaba por terminar mi oración, cuando apareció un auto que debía viajar sí o sí, a Pucallpa porque se trataba de algo urgente. Gracias a Dios ese auto me dejó en la ciudad en tan solo 3 horas.

Pero mi apreciado lector, Ud. dirá qué es lo que motiva a este escritor aficionado a plasmar esta reflexión del alma? Simple. Necesito ser un pastor guiado por el Espíritu Santo, y no por las comodidades. Quiero ser un pastor que siempre pise tierra. Un pastor a todo terreno.

Gracias Padre por esa enseñanza.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

Vía: REFLEXIONES DEL ALMA 
 

Reflexiones del Alma: Dios siempre da lo que es mejor...!

Siempre soñé con ser padre de un niño. No sé porqué a decir verdad. En mis más remotos y lejanos pensamientos estaba la idea de ser padre de una niña. Sin embargo, ese sueño se vio truncado por el nacimiento de Génesis, mi primera hija. Confieso que no fue fácil todo ello. Me enteré de que sería niña a los 6 meses de gestación, pero solo me convencí hasta el día en que nació. Fue especial su nacimiento. No sé si en todos los hombres, pero en mí era especial.

Al momento de nacer, sentí una emoción muy grande. La vi pequeña, delicada y muy tierna. Allí en el pasillo del hospital sentado pensaba en el porqué Dios me dio una niña si yo quería un niño. Le pedí perdón a Dios por que a pesar de haber aceptado con mucho amor su voluntad, en mí habían dudas... Pasaron los días, y no podía creer lo que pasaba en mí. Cada día que pasaba literalmente amaba más y más a mi hija. La primera vez en que me sonrío... fue tan maravilloso...! Realmente amo a mi hija como jamás me imaginé amarla.

Alguno puede pensar en lo cruel que me expreso. Pueden juzgar en mi modo de ver las cosas. Alguien me dijo alguna vez que eran los resultados del machismo. Creo que sí, es que es lo que sentía... yo quería un niño desde siempre, pero acepté con amor la voluntad de Dios aunque no entendía con certeza el porqué. Dije es probable que yo quería un niño porque mis raíces machistas (del cual no me siento orgulloso por supuesto), pero creo que como ya lo dije en alguna publicación anterior  creo que Dios me dio una niña para aprender. Así de simple. Para aprender la paciencia y a ser más cariñoso.

Como yo sabía de mi carácter estricto y fuerte, pensé que una niña sería muy frágil para soportar mi forma de educar. Hoy mi hija, es lo máximo. He aprendido, estoy aprendiendo cada día con ella. Oro todos los días para que me enseñe a ser un padre como Dios quiere que sea. Amo a Génesis, mi hija. Ella me enseñó a entender el amor de Dios, el amor del mi padre celestial.

Hoy escribo maravillado del cómo Dios ha obrado en mi vida. El pasado 14 de mayo nació mi segundo hijo: Ariel (del hebreo León de Dios). Es varón...! Como debes imaginarte, estoy feliz. Dios puso a Génesis para enseñarme el amor y la ternura. Dios me dio Génesis porque siempre nos da más de lo que pedimos y entendemos como bien dice Pablo a los Efesios 3:20 "mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos".

Hace algunos día, alguien me dijo: Ud. debe estar feliz ahora que es padre de un varón. Le dije que sí, pero más que eso, por ser un padre que recibió más de lo que pidió. Pidió un niño como primogénito, pero Dios me dio una niña. La razón: Dios siempre da lo que es mejor para nosotros a fin de hacer de nosotros mejores cada día.

Gracias Dios por ese maravilloso regalo de ser padre, ser padre de Génesis (principio) y Ariel (León de Dios)...!!!

Heyssen J. Cordero Maraví
 
 

martes, 1 de mayo de 2012

Reflexiones del Alma: Hoy recordé que soy pastor...


Hoy recordé que soy pastor. Confieso que su respuesta no me agradaba en un inicio, para nada. No me parece justo- me decía una y otra vez a gritos en silencio  mientras el pastor me aconsejaba- creo que debería ser tratado de otra manera. Estaba convencido de que mi reclamo era bien fundamentado... no estaba pidiendo nada fuera de lo normal. Simplemente estaba pidiendo un mejor trato. No era posible de que a estas alturas en la "obra" yo reciba un trato semejante. Sentado con brazos cruzados y cuerpo hacia atrás, cabeza medio inclinada y mirada fija a los ojos de un pastor que lo único que pretendía era decirme en resumen: "no puedo creer que tú estés reclamando derechos...". Quizás no pensaba eso, pero al menos eso es lo que inferí mientras él me aconsejaba.

Lo que sucedía era simple. A todos le tratan mejor que a mi. Yo siempre soy el más perjudicado y por ello estoy perdiendo el respeto de los demás... no es posible que esto esté ocurriendo y nadie pueda hacer nada para revertir la situación o simplemente darme lo que me corresponde y merezco según el "reglamento".

Fue cuando me contó la historia del mendigo y el rey. Esa historia en que el rey lleva a vivir a su palacio con todos los privilegios y honores a un "miserable" mendigo que era feliz en su pobreza. El desenlace de la historia cuenta que le dijeron al rey que su protegido, el mendigo al que él había dado privilegios y honores, vestidos y comida, cargo y grandezas estaba tramando asesinarlo... el rey no cree pero finalmente lo sigue al lugar donde le habían dicho el ex mendigo "cocinaba el asesinato". Grande fue su sorpresa cuando lo encontró solo en una miserable y tétrica cueva con ropas sucias y objetos de valor insignificante. El rey le preguntó: "Dime, qué es lo que tramas para asesinarme? Con quiénes planeas asesinarme?" El ex mendigo le dijo: "nada de eso es cierto mi rey. Yo vengo acá todos los días para no olvidar mis raíces, para no olvidar de dónde vengo...".

Cuando el pastor me contó esa historia, mi corazón se quebró. Mis brazos se desataron, mi cuerpo se humilló, mis ojos miraron al suelo y mis labios dijeron: "gracias pastor...". Hoy recordé que soy misionero. Cuando decidí servir a Dios en este ministerio vine con solo una consigna: "Heme aquí envíenme a donde sea y para lo que sea...". Cuándo fue el día en que olvidé esa consigna preciosa sino maravillosa. Jamás pensé ni imaginé en lo que recibiría a cambio de servir a Dios en su causa... lejos estaba en mí pensar en los "derechos" (es más ni los conocía...) y sí sabía y quería más y más saber y hacer mis deberes como misionero en la causa de Dios...

Pero qué es lo que motiva a este pipiolo escritor a plasmar esta reflexión del alma? Simple. Hoy recordé que soy misionero. Así de sencillo y sin rodeos: RECORDÉ... porque lo estaba OLVIDANDO... perdiendo sin darme cuenta quizá ese primer amor... Aquél pastor con voz dulce y suave, de amigo y padre (por los años) oró por mí. Pido a Dios que no permita que me desvíe del verdadero propósito para el cual fui llamado... quiero ser un pastor, un pastor al agrado de Dios... 

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

Reflexiones del Alma: ¿Un pastor al agrado de los hombres?



¿Qué pastor no desea tener éxito en el ministerio? Es natural querer ser exitoso en lo que se emprenda. No obstante, ¿en qué consiste el éxito pastoral?

Había terminado una ceremonia de investidura del Club de Conquistadores en mi iglesia de prácticas cuando era estudiante en la facultad de teología, y después de despedir el sábado, el pastor distrital me pidió hablar a solas. Se le notaba muy preocupado, entre otras cosas me dijo: “hijo, todo lo que haces por el Ministerio Joven está bien. Pero la experiencia me ha enseñado dos cosas que te las diré y jamás las olvides pues serán las que determinará el éxito de tu ministerio: (1) bautismos (2) y diezmos”.  Sus palabras fueron muy duras para mí. Admito que sentí que me lo dijo con mucho cariño y amor. Pero sí que impactaron por un buen tiempo mi percepción del ministerio pastoral.

Pero, ¿qué es lo que hace que no pocos ministros piensen así? ¿Es incorrecto pensar que el éxito pastoral depende de los bautismos y el crecimiento de diezmos? Vivimos en un mundo globalizado y prometedor por la ciencia y tecnología por doquier, y es innegable que el ministerio pastoral se vea  influenciado por distintas corrientes filosóficas que son sensación en la mayoría de profesiones y empresas. No es desconocido que los predicadores más famosos en el mundo cristiano son los que enfatizan en sus sermones la prosperidad y superación personal, y en sus cultos una adoración secularista.

El ministerio pastoral en las distintas denominaciones cristianas se ve infestado por corrientes de mercadeo y marketing olvidándose que el éxito de la iglesia “no se mide con parámetros mundanos sino celestiales” tal como lo diría Rubén Pereyra, un viejo pastor jubilado.

Aunque la iglesia que pastoreamos tenga como única regla de autoridad y fe la Biblia, y el Espíritu de Profecía, es conocido que con tanta facilidad el pastor se ve tentado a agradar a los hombres antes que a Dios. Una vez más convertimos a Dios en el “segundo plato” o en el “suplente” de nuestro trabajo, nuestro afán. Un actuar así es sin lugar a dudas una “adoración” antropocétrica y no teocéntrica. Es decir, una adoración motivada para agradar a simples y mortales hombres en vez de centrarlos a Dios.

Jamás olvidé su consejo. Hoy sirvo al Señor como pastor, sé que los bautismos y el crecimiento en diezmos son importantísimos, y que indican el “éxito” de un ministro en menor o mayor grado, no obstante, aunque no olvido las palabras de aquél pastor, debo confesar que el ministerio me ha mostrado que no es así. El ministerio pastoral es la más grande bendición que un converso puede tener, es un privilegio santo.

Termina el día, y tú te preguntarás como todas las veces que lees los “enredos literarios” de este aficionado escritor, ¿qué es lo que motiva a este “pipiolo” escritor aprendiz a plasmar entre líneas esta reflexión del alma? Simple, siento muchas veces que sin darme cuenta (es serio, sin darme cuenta) voy inclinándome a querer agradar a las criaturas en vez de agradar al creador. Esto es indudablemente un problema muy serio, muy grave que determinará al fin y al cabo mi salvación.

No quiero éxito maquiavélico, quiero el éxito que Dios le da a sus hijos fieles, pero no para envanecer mi insignificante nombre sino para glorificar el Nombre de Dios, el Único que se merece toda la honra y gloria… por los siglos de los siglos…  Quiero hacer la voluntad de Dios, pues sé que haciendo aquella santa y perfecta voluntad el éxito vendrá como producto natural. Ese éxito será duradero y no pasajero.

Amén.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


Reflexiones del Alma: Un pastor insensible...


Estaba terminando de almorzar después de una mañana ajetreada cuando  sonó el celular que permanecía "alerta" en el bolsillo derecho de mi pantalón. Vi quién llamaba. Era un colega del ministerio. Contesté la llamada y después de saludos tipo "rezo" me dijo: "Heyssen, necesito que me hagas un favor muy grande... mira yo estoy muy atareado con algunas actividades y hay una feligrés que ha perdido a su hijo y necesita que un pastor le acompañe al funeral  con un mensaje de esperanza...". Le dije: "¿Usted no puede ir tratándose de un caso como este?", me dijo que lo haría con gusto pero no podía debido a las circunstancias. No obstante, viéndome acorralado por no encontrar una salida (no me gusta mentir, no soy bueno en eso además) acepté de muy mala gana (aunque por supuesto le dije que encantado lo haría).

Me levanté de la mesa y me cambié de ropa para salir al funeral. Camino al cementerio iba pensando en qué incómodo es ir a un funeral donde el invitado no fuiste tú y en que además no sepas quién es el difunto. Lo peor de todo es que al llegar al cementerio no encontré a nadie que me diera razón del la familia del fallecido y no vi a ningún grupo de personas dolientes. Minutos después llegaron dos mujeres que eran familiares y adventistas y al mirarme me reconocieron y me preguntaron por el pastor (para variar). Les dije que yo lo reemplazaría y que estaba muuuuuy "feliz" de servirles. Estábamos conversando cuando de pronto llegó el difunto dentro de un ataúd cargado por seis varones con rostros muy desencajados (como todo rito funeral).

No me impactó. Les confieso que en mi ministerio joven he oficiado cerca de 50 funerales, y la verdad, las primeras veces me impactaban, después, por las rutinas quizás fui volviéndome más "duro" y casi insensible (no me siento feliz por supuesto). No obstante, el cuadro que vi minutos después desgarrarían mi casi duro corazón... Una mujer que vestía de ropas de color negro, lloraba de manera desesperaba, sus gritos eran "escandalosos", se arrastraba literalmente por los suelos y parecía que jamás dejaría de llorar por el cuadro histérico a más... Sinceramente esa escena (mucho más dramática que las películas hindúes) me descuadró en un "santiamén". Mi crudo e insensible corazón se desmoronó como un castillo de naipes por el cuadro lamentable. La pobre mujer lograba ponerse en pie de vez en cuando para después desplomarse gritando vez tras vez: "yo tengo la culpa...", "No me dejes...", "No te vayas...", "Perdóname...". 

Me quedé atónito. No podía asimilar el cuadro triste. Uno de los parientes me dijo que era hora de empezar con el mensaje. Pregunté por su nombre. Inicié con voz fuerte el mensaje basado en 1 Tes. 4:13-18. El mensaje no podía ser sencillo simplemente porque no es fácil predicar en el funeral de alguien que un día aceptó a Jesús, fue un gran hombre al servicio de Dios finaliza sus días perdido en el mundo de las drogas, en la desgracia del pecado. Y producto de una sobre dosis acabó sus últimos segundos de vida... No es sencillo. No podía hilar fino, solo dije entre varias cosas: (1) "Dios es el único que tiene la última palabra",  (2) "Él no sabe nada, nosotros somos los que debemos hacer mucho aún" y (3) "Amemos a los nuestros mientras lo tenemos con vida". No sabía qué más decir. Estoy seguro de que en otra situación hubiera podido "hilar" mejor, pero esta vez no. Esta vez estaba destrozado al ver a una "adventista" llorar como un "no adventista".

Escribo éstas líneas muy triste. Triste por que tuve que ver la manifestación atroz de la muerte en una madre para sentirme movido y saber que hay dolor en gente que debería tener esperanza y no la tiene. Triste porque con el paso de los años mi corazón se ha vuelto duro, cada vez más duro e insensible... 

No sé si entienden mi sentir. No sé si aún en esta reflexión he "hilado" bien. No es mi afán  todo eso a decir verdad. Solo quiero que sepan lo que sentí. Nada más. Estoy confundido, desencajado... descuadrado... no sé.

Hay tanto dolor... y yo me siento cada vez más ajeno a esa realidad. Hay tanta necesidad y parece que poco me importa. Es que hay tanto dolor que ya no siento impacto al saber esas tristes y lamentables desgracias?  Será que mi colega también vive la misma situación? Por qué no asistió a la familia? Le parece poco la muerte de una de sus ovejas? Es también él un insensible más? No....! Soy un pastor y me estoy endureciendo con tanto dolor? Hay tanta desgracia que las heridas de han convertido en "callos"? 


Gracias Dios, gracias por hacer que mis pies pisen suelo, que me recuerde que: "Yuju... estás en la tierra..." Hay mucho por hacer...!


Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


vía: REFLEXIONES DEL ALMA

domingo, 8 de abril de 2012

Reflexiones del Alma: Mi abuelo Timoteo y su consejo



Timoteo, es el nombre del padre de mi papá, osea, mi abuelo. Los abuelos son sabios por los años que llevan cargando, o al menos eso dicen de ellos. En fin, no he vivido mucho con mi abuelo ni he gozado del producto valioso de su materia gris, pero las pocas veces que me dio algún consejo, lo hizo para reñirme por alguna cosa... "hágalo hoy, no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy..." Bueno, bueno... no es el autor de esa frase... tienen razón, todos lo saben... (mejor dicho, mi abuelo es normal). Pero ojo, esa declaración es más que poderosa para llamar la atención, o no?

Pues bien, deseo confesar un pecado terrible. En realidad es mi esposa la que me hace ver cada día ese terrible producto pecaminoso diciéndome "me prometiste...", "dijiste que lo harías la semana pasada...", "otra vez...", etc. Como ya se imaginan, siempre hay y sobran justificaciones... "es que...", "si, pero...", "lo haré mañana..." Amo a mi esposa. La amo mucho.

No sé si a ti, pero me pasa siempre, confieso que es una de mis cualidades más notables (tristemente) y la verdad no es para sentirse orgulloso ni feliz, por el contrario, me siento muy mal a menudo. Cada vez que escucho un buen sermón, un consejo valioso, una lección de vida soy rápidamente movido a  tomar una decisión drástica y efectivamente la tomo, no obstante, en el momento menos pensado, me doy cuenta de que lo postergo una vez más... " a partir de la semana que viene", "mañana lo hago", "después de...", "lo haré pero...", etc.

La procrastinación, el arte de la postergar, es sin duda una patología psicológica presente en mi caminar. No me siento, como dije, nada feliz por ello. Es a la verdad... la causa de muchos fracasos personales... 

Pero, he aquí lo que considero es vital para que podamos hacer las cosas mejor y para que el famoso arte de la posposición  reiterada de una tarea sea derrumbada sistemáticamente:

1. Tener una agenda personal.- Una agenda es una gran ayuda para colocar o anotar las actividades que consideras son importantes y en la hora adecuada.
2. Respetar la agenda personal.- La mayoría suele tener agenda. Pero hay una gran diferencia entre tener y usarla adecuadamente o respetar lo que dice tu agenda diaria.
3. Separar lo urgente de lo importante.- No siempre lo urgente es realmente importante y no siempre lo importante es realmente urgente.
4.- Devoción personal impostergable.- La Biblia dice, "busca primero el reino de Dios y su justicia y todo lo demás será añadido" (Mt. 6:33). Muy bueno verdad? Lo que la Biblia dice es simple, busca a Dios y lo que buscas materialmente hablando, será añadido...

Pues bien, hoy quiero decirle a Dios, quita de mi este "arte" malvado, "arte" de dejar para mañana lo que puedo bien hacer hoy. Mi abuelo tenía razón, debo "hacerlo hoy..."  

Pr. Heyssen J.  Cordero Maraví

sábado, 31 de marzo de 2012

Reflexiones del Alma: No soy pastor, me dedico a ello



Él es exitoso... cuando predica cautiva a las masas. Jóvenes y niños que ya quisieran tenerlo como padre, y las esposas consideran dichosa a la esposa de este simpático y carismático predicador. Los otros predicadores lo imitan y admiran como si estuvieran viendo al mismo Jesús. Todo parece perfecto en su vida... es un predicador, un ministro completo, un pastor de pastores, un ejemplo como heraldo... un prototipo exacto de un pastorazo.

Ella está sentada en la primera final de la iglesia. Ella lo observa pasivamente y casi aburrida bosteza una y otra vez mientras la multitud es impactada por el mensaje de su esposo. Ella, parece perdida en el tiempo y el espacio... diría que a ella le importa un "pepino" lo que su esposo expone ante al multitud. Nadie nota este desaire a más... pues todos se concentran en él, el protagonista del show, el pastor, el predicador...

Ellos, son los hijos e hija, no tanto como la esposa, pero miran a su padre, no con aburrimiento sino como tratando de encontrar a alguien real en una figura mística o artística. Ellos conversan de vez en cuando a voz baja y miran como si buscaran explicación.

Ella y ellos, no miran como la multitud. Y es que ella y ellos, conocen al que cautiva multitudes. Ella y ellos saben quién es el admirado predicador cuando baja del escenario, del púlpito...

Hace algunos días, descubrí que soy un simple humano más. Llegué a pensar que soy un humano especial. No lo era. Soy tan simple, sencillo, vano... y descubrí que no soy un pastor, soy un hombre de nombre Heyssen J.  que dedica su vida al pastorado. No dejo de ser humano cuando soy pastor... esa es mi realidad, soy un humano trabajando como pastor...

No sé si logran entender este pensar loco probablemente para no pocos. Descubrí que soy simplemente un ser humano simple, que se dedica a ser pastor. No era un pastor humano, era todo lo contrario. 

Hace algunos años me contaron la historia que inicié contando. Me contó la hija de aquél afamado predicador, una hija que jamás tuvo a un pastor como padre sino a un hombre que se dedicaba a ser pastor. Y se dedicaba a ser pastor cuando ella muchas veces no lo necesitaba, y cuando ella más lo necesitaba jamás encontró a un pastor...

Les digo que yo descubrí que soy simplemente un humano más, pues descubrí que no soy pastor... Un día una feligrés me dijo: "pastor, alguna vez se ha sentido desanimado?" le dije que sí. Ella se sorprendió, pues en palabras suyas "los pastores no se desaniman...". 

Pero qué es lo que motiva a este escritor aprendiz a plasmar esta reflexión del alma? Simple, jamás pensé ni imaginé que igual que el famoso pastor y predicador (aunque sin gozar la fama) descubrí que en muchas ocasiones no soy pastor en mi casa, pastor para mis hijos, para mi esposa... soy pastor cuando ellos no lo necesitan (cuando estoy en la iglesia) y cuando ellos quisieran a un pastor (en casa) yo no estoy. Descubrí que mis sermones deben pasar por el visto bueno de mi familia antes que por el visto bueno de mi iglesia... Y es que mi familia me conoce, la iglesia muchas veces no.

Descubrí que si mi familia me mira como un pastor en mi casa, mi iglesia lo hará aún más. Descubrí que soy un simple hombre que se dedica a ser pastor.... pero esa dedicación,  que debiera ser en todo tiempo como diría Pablo, a "tiempo y fuera de tiempo" no lo es tristemente. Y como diría mi abuelita: "en casa de herrero cuchara de palo"... 

Gracias Dios, por hacerme ver mi error, por dirigir mi mente y corazón. Por llamarme la atención....

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


VÍA: REFLEXIONES DEL ALMA

viernes, 30 de marzo de 2012

Reflexiones del Alma: ¿Haciendo leña del árbol caído?



Mi pequeña Génesis aprendió a caminar hace tres semanas. Fue un día realmente emocionante y esperado... y es que había cumplido un año y no caminaba aún. Aunque no quería aceptarlo, por momentos me preocupaba y me preguntaba si era normal que una niña de un año cumplido aún no camine. Uno de esos días de trabajo llegué a casa y mi amada esposa me dio la noticia, Génesis Valentina ya caminaba solita.

Ella tenía un año y  ocho días cuando esto sucedió. La abracé y besé mucho... mi pequeña Génesis no deseaba estar en brazos, ella quería estar caminando y caminando. No obstante, como se imaginarán, su caminar era tambaleante, requería siempre de la tutoría y el cuidado de papá y mamá... ella no lo pedía, pero lo necesitaba.

Confieso que todo ello era más que emocionante. Ver a mi querida Génesis caminando después de haberla tenido entre mis brazos tan pequeñita, era sin duda una alegría verla crecer... Todo era maravilloso hasta hoy. Ella agarró confianza al caminar que aceleró sus pasos más de lo acostumbrado y se cayó lastimándose así los labios. Ella lloró como no había llorado jamás... sus lágrimas caían entre sus tiernas mejillas y nosotros, sus padres tratábamos de consolarla. Finalmente se calmó, no fue tan grave dijimos.

Ahora, mientras escribo, ella está durmiendo. Pero ¿qué es lo que motiva a escribir esta reflexión del alma a este novato escritor? Una emoción grande de ver a mi Génesis crecer... y una lección de vida. 

Verán, la vida cristiana es como la de un bebé aprendiendo a caminar. Es emocionante, es muy hermoso... los cristianos somos como bebés que aprenden a caminar, deben ser cuidados y guiados por un padre. Pero los bebés se escapan, corren más de lo que deberían, intentan esconderse como jugando, y es allí cuando caen, se lastiman... pero siempre aparece el buen padre o la mamá para levantarles, acaricirales y protegerlos.

Saben, cuando mi querida Génesis se cayó... me desesperé al verla llorar. La miré a los ojos y le dije: "yo te dije que no corras, que camines despacio, ya ves, eso es lo que pasa...". Qué mal actué lo reconozco. Haciendo "leña del árbol caído"... Así somos los humanos, cuando alguien cae nos la pasamos diciendo: "yo te dije, tú sabías, te advertí...". Me preguntó, ¿qué pasaría si Dios nos dijera lo mismo? ¿qué pasaría si nos dijera: "yo te dije, te lo advertí..."? Afortunadamente Él es Dios, no es simple humano, es Dios y jamás dice como a veces mi esposa suele decir: "yo te dije". No sé ustedes pero personalmente no me hace feliz escuchar: "te lo dije, yo te dije, te advertí...".

Quisiera terminar esta reflexión del alma, agradeciendo a Dios por saber que tengo un Padre amoroso, un Padre que cuida mi caminar y aunque caiga y me lastime, Él jamás me recrimina ni me hace un "carga montón" como a veces los humanos hacen del "árbol caído". Si no que me ama, me socorre, me auxilia y me anima a seguir caminando...

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví

Reflexiones del Alma: Me cansé de agradar a los demás...


Hice todo lo que pude. Ya no podía vivir así y decidí finalmente decir: "¡Basta ya!". Me cansé simplemente de intentar caerle bien a todos. Me he cansado de vivir procurando agradar a los demás por temor a no ser aceptado quizá. No lo sé, pero con todo el sentir de mi corazón decidí hacer un alto y dejar de vivir de ese modo.

Probablemente no entiendas lo que quiero decir, pero por varios meses intenté simpatizar a los demás. Y creo que cometí muchos errores en ese afán, pues cuanto más "cedía" más perdía el respeto. Vi claramente que cuando por ser aceptado renunciaba a mis metas y sueños simplemente cosechaba las miradas de superioridad hacia mí con palabras en silencio: "Eres débil y tengo poder sobre ti". Es algo complicado sin duda pero es así. 
Es que eso es lo que pasa cuando por querer agradar a los demás te "humillas" prácticamente, y eso a la verdad, cansa, lastima, decepciona y finalmente te sientes sin autoridad, sin respeto... como hace algunos días me sentía.

Me sentí así, hasta que llegué a una conclusión, no puedo agradar a todos. Hay gente que simplemente no compatibilizará contigo, y eso no quiere decir que seas un "desgraciado" sino que llanamente no podemos ser "santo de devoción" de todo el mundo. Así de simple. Pienso en estos momentos en el Señor Jesús, sí el Salvador del mundo... el que jamás le hizo nada a nadie pero aún así, no fue aceptado ni querido por todos. Aún sus mejores amigos le abandonaron en el momento más crucial de su vida. Entonces, si Jesús no fue "santo de devoción" de todos, ¿yo? mucho menos por supuesto.

Ahora, con esto no insinúo en absoluto el "que no te importe lo que los demás piensen de ti", para nada. Creo que debemos vivir bien, sin hacer ofender a los demás ni nada por el estilo, pero no con el afán de agradar a los demás... sino con el afán de vivir como Cristo quiere que vivamos "no haciendo a los demás lo que no quieres que te hagan" (Luc. 6:31).

Finalmente,  considero fielmente que si deseo agradar a los demás es utópico, no obstante puede ser más sencillo sino posible si busco agradar en primer lugar a Dios y como ya lo dijo Jesús "y todo lo demás será añadido" (Mt. 6:33). En otras palabras, si agrado a Dios como consecuencia natural agradaré a los demás (aunque no a todos por supuesto). Mi motivación debe ser entonces buscar una relación vertical óptima para que por producto fluido mi relación horizontal sea exitosa.

Gracias Dios por esta reflexión del alma. Gracias por enseñarme a buscarte a Ti en primer lugar.

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


VÍA: REFLEXIONES DEL ALMA

lunes, 26 de marzo de 2012

Reflexiones del Alma: ¿Haciendo leña del árbol caído?



Mi pequeña Génesis aprendió a caminar hace tres semanas. Fue un día realmente emocionante y esperado... y es que había cumplido un año y no caminaba aún. Aunque no quería aceptarlo, por momentos me preocupaba y me preguntaba si era normal que una niña de un año cumplido aún no camine. Uno de esos días de trabajo llegué a casa y mi amada esposa me dio la noticia, Génesis Valentina ya caminaba solita.

Ella tenía un año y  ocho días cuando esto sucedió. La abracé y besé mucho... mi pequeña Génesis no deseaba estar en brazos, ella quería estar caminando y caminando. No obstante, como se imaginarán, su caminar era tambaleante, requería siempre de la tutoría y el cuidado de papá y mamá... ella no lo pedía, pero lo necesitaba.

Confieso que todo ello era más que emocionante. Ver a mi querida Génesis caminando después de haberla tenido entre mis brazos tan pequeñita, era sin duda una alegría verla crecer... Todo era maravilloso hasta hoy. Ella agarró confianza al caminar que aceleró sus pasos más de lo acostumbrado y se cayó lastimándose así los labios. Ella lloró como no había llorado jamás... sus lágrimas caían entre sus tiernas mejillas y nosotros, sus padres tratábamos de consolarla. Finalmente se calmó, no fue tan grave dijimos.

Ahora, mientras escribo, ella está durmiendo. Pero ¿qué es lo que motiva a escribir esta reflexión del alma a este novato escritor? Una emoción grande de ver a mi Génesis crecer... y una lección de vida. 

Verán, la vida cristiana es como la de un bebé aprendiendo a caminar. Es emocionante, es muy hermoso... los cristianos somos como bebés que aprenden a caminar, deben ser cuidados y guiados por un padre. Pero los bebés se escapan, corren más de lo que deberían, intentan esconderse como jugando, y es allí cuando caen, se lastiman... pero siempre aparece el buen padre o la mamá para levantarles, acaricirales y protegerlos.

Saben, cuando mi querida Génesis se cayó... me desesperé al verla llorar. La miré a los ojos y le dije: "yo te dije que no corras, que camines despacio, ya ves, eso es lo que pasa...". Qué mal actué lo reconozco. Haciendo "leña del árbol caído"... Así somos los humanos, cuando alguien cae nos la pasamos diciendo: "yo te dije, tú sabías, te advertí...". Me preguntó, ¿qué pasaría si Dios nos dijera lo mismo? ¿qué pasaría si nos dijera: "yo te dije, te lo advertí..."? Afortunadamente Él es Dios, no es simple humano, es Dios y jamás dice como a veces mi esposa suele decir: "yo te dije". No sé ustedes pero personalmente no me hace feliz escuchar: "te lo dije, yo te dije, te advertí...".

Quisiera terminar esta reflexión del alma, agradeciendo a Dios por saber que tengo un Padre amoroso, un Padre que cuida mi caminar y aunque caiga y me lastime, Él jamás me recrimina ni me hace un "carga montón" como a veces los humanos hacen del "árbol caído". Si no que me ama, me socorre, me auxilia y me anima a seguir caminando...

Pr. Heyssen J. Cordero Maraví


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Entradas populares